jueves 13 de septiembre de 2007

EL HOMBRE QUE NO CABE EN LA SOCIEDAD.

El hombre que no cabe en la sociedad, ya sea por desistimiento propio o por exclusión del ente, solo puede encontrar dos refugios para su abandonada alma, la botella o el amor, a mí se me negó el segundo con lo cual mi compañera individual a pasado a ser la botella, la única que no te abandona en los momentos mas bajos, la única que te hace salir de ellos para volver a entrar posteriormente. Es un juego de dos caras, mientras te rescata del pozo de desesperación en el que estas sumido, corroe sin ningún tipo de piedad tu maltrecho cuerpo. Algo parecido a lo que hace el amor, te rescata de la soledad en la que malvives, para dejarte caer posteriormente sobre ella de forma inesperada y violenta. La felicidad del ser humano como individuo es un camino no trazado, y que jamás podrá serlo puesto que como vemos todo tienen dos caras, el bien y el mal, estamos formados de felicidad y desesperación, con lo cual a lo único que puede aspirar el ser humano es a breves instantes de felicidad, tal vez muy intensos, pero que desembocaran irremediablemente en una desesperación proporcional al grado de felicidad logrado.
Esto no es una verdad absoluta, solo lo es para quien por suerte o por desgracia a abolido la idea de sociedad como un todo y se ha centrado en el individuo como raíz de los males, el mal más elemental es el individual, el cual posteriormente corroe al ente llamado sociedad, formado por miles de individuos. Es decir no todos los individuos viven condenados al ostracismo que provoca las dos caras de las cosas, hay individuos que no lo sufren, los cuales mantienen un grado de felicidad constante, con subidas y bajadas como es lógico, pero siempre por encima de la línea de peligro que advierte donde empieza la zona de la desesperación. Estos individuos ocupan sus vidas con una ideología social, es igual el tipo de ideología que ostenten, ellos forman parte de algo, trabajan por algo y luchan por algo, siempre tienen la motivación de llegar a una meta concreta y real, aunque sea imposible, el trabajo hacia aquella meta real y concreta les mantiene en vida y con el apoyo de los suyos son capaces de vivir siempre por encima de la zona de desesperación.
El problema llega para el individuo cuando no tiene una meta concreta, real y común a otros individuos, cuando no tiene porque luchar, cuando se siente desterrado del mundo, del todo, no por apatía, a los que profesan esta intolerable conducta humana debemos ponerles en un subgrupo apartados de todo, sino por entender que el ser humano es eso, un ser y no un conjunto de ellos, que la vida es propia y de nadie más y que tiene una duración relativamente incierta dentro de un tiempo concreto y cierto. En este punto es en el cual el ser humano se asoma al abismo y ve sin posibilidad de cambio que el mundo tal y como se lo han contado no existe, el mundo social esta creado para la necesidad humana de tener y superar metas, el mundo real no, este se configura por el paso del tiempo simple y llanamente, y es aquí donde el ser salido de la configuración social pierde sus fundamentos que provienen del ente y se encuentra solo y desprotegido ante la cruel realidad mundana, y entonces solo ve ante si para poder sobrevivir el tiempo incierto que le corresponde dos caminos, los cuales están formados por puntos positivos y negativos para el propio individuo, estos son la botella y el amor.
Pero esta exclusión que nos lleva a la realidad primera del ser, no debe ser vista como una desgracia, sino todo lo contrario, solamente estos seres humanos privilegiados pueden ver el mundo como lo que es, una realidad de felicidad y desgracia, de placer y dolor, en definitiva de bien y de mal.

MIS FANTASMAS

Mientras observo como el humo de un maltrecho cigarrillo se aleja de mí por la pequeña abertura del amarillento ventanal de mí habitación para acabar desvaneciéndose en la inmensidad exterior, no puedo dejar de pensar en la desgracia en la que estoy sumido. En realidad mí pesar es imaginario, quizás me gusta torturarme con estos pensamientos, o tal vez sea idiota, no lo sé. Seguramente dependerá del prisma desde el cual se juzgue mí situación. Pero lo único cierto, lo único verdadero, lo único real es que existen y persisten estas sensaciones que bajo mí disfraz de bufón en decadencia, atormentan mí mente y mí alma.
No siempre han vagado en mí interior dichas incomodidades personales, ¿no siempre?, bueno no estoy muy seguro de que no estuvieran aletargadas, escondidas, al acecho de la mínima muestra de debilidad por mí parte para poder atacarme cuando fueran capaces de hacer efecto en mí y no antes, lo cual por su parte hubiera sido un gran error y por la mía un gran alivio jamás conocido. Lo cierto es que mí pesar es real, y solamente se ve aliviado por la falta de consciencia en edulcorados momentos de falsa felicidad, los cuales una vez finitos me devuelven a mis enemigos refortalecidos, o quizás simplemente, estos, encuentran menos resistencia en la batalla que libran contra mí y en mí.
Algunos te dicen, jamás has pasado hambre, lo tienes todo, no te ha faltado de nada. ¡Y una mierda!, me falta todo, no tengo nada, es la putada de vivir en una sociedad moderna, avanzada y de consumo, que tienes las necesidades fisiológicas resueltas aunque simplemente sea parasitando de los otros productores–consumidores. Lo que yo anhelo, lo que yo deseo, mi hambruna, la de mi generación no es fisiológica, es espiritual. Ya no nos sirven los cauces de las generaciones anteriores pero ellas son todavía las predominantes en la faz del primer mundo y no lo entienden, y jamás lo harán.
Vivo por y para algo, todos vivimos por y para algo, aunque nadie sabe lo que es y la mayoría de personas ni tan siquiera se plantea dicha concepción finalista de la vida y se conforman con que el día a día sea indoloro, inofensivo, infructífero e inútil, asumiendo los breves instantes de felicidad como algo extraordinario y los malos momentos en los que el dolor y el ostracismo cobran dimensiones fuera de lo común, como algo necesario para apreciar el resto de la denominada buena vida.
Entiendo que la vida es algo extraordinario y fuera de lo común, la cual debe valorarse por encima de todo, pero ¿como podemos entender algo que no tiene objetivo?, que cuya única finalidad aparente es que termine antes o después.